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Por: Bomba De Cobalto*

La ansiedad y el temor no están asociados a una situación determinada, como, por ejemplo, esperar los resultados de análisis y pruebas motivados por un lunar sospechoso, un bulto u otro síntoma alarmante, sino a la interpretación que las personas hacen de dicha situación. Así lo señalaba la Mg. psicooncóloga Claudia Bernales O. en noviembre de 2019 en la web: www.unosdiasconbobby.org.

Recordé esa reflexión a propósito de la COVID-19, que además de infectar a millones de personas y remecer las economías a nivel mundial, ha puesto en pausa los tratamientos médicos. Claudia me comentaba que para algunos pacientes siempre hay la sensación de que “la cuarentena es algo similar a una hospitalización o a seguir una indicación médica de cuidado. Pero la sensación de no tener sus controles o tratamientos es una sensación nueva que los hace sentir vulnerables, sin opción”.

Soy paciente oncológica, he sobrevivido en dos oportunidades al cáncer y ahora tomo una medicina —que según entiendo— ayuda a evitar el crecimiento de tumores de seno; mi opinión sobre la cuarenta es la misma. No me quejo, salvo que no puedo salir a caminar alrededor del parque. Trabajo desde casa y disfruto el ocio. pero lo que me produce incertidumbre es saber que el coronavirus impide que continúe con mis evaluaciones de rutina (mi última cita presencial fue en noviembre del año pasado). Una pausa que —aunque yo no quiera— conlleva ansiedad que crece a medida que transcurren los días. La pregunta ¿qué pasa si el cáncer me regresa?, se asoma de tanto en tanto.

Transcurrieron las semanas de encierro y llamé a mi oncólogo para preguntarle cómo se organizaría para atender a sus pacientes cuando todo regresara a la normalidad. «Estoy atendiendo por tele consulta», me dijo. Después me mandó un mensaje para informarme que el centro oncológico había programado mi cita para el martes 5 de mayo, pero que antes me llamarían para coordinar. Como nadie me llamaba, el lunes 4 llamé a la central y escuché el siguiente mensaje: “Bienvenidos a la central de atención al cliente…Estimado afiliado por el COVID – 19 nuestros ejecutivos únicamente están atendiendo casos urgentes. Si usted tiene una atención crítica, seguir insistiendo. De no ser así podemos seguir atendiendo superada la emergencia sanitaria.” * ¡Plop!, pensé, todo está dicho.

En esta coyuntura, es frecuente escuchar que los pacientes con cáncer o en tratamiento somos considerados población en riesgo. Si esta premisa es cierta, ¿por qué los centros de salud privados (conozco una excepción) no han tenido la capacidad de implementar canales virtuales para dar respuestas a sus pacientes que tienen enfermedades de base y de riesgo?

Dicen que cuando termine la cuarentena habrá más nacimientos y divorcios. Ojalá que a esta lista no se sume el incremento de pacientes con cáncer. No sabemos cuántos ‘cangrejitos’ nacerán. En tiempos previos al COVID los centros de salud nos ‘martillaban’ con publicidad haciéndonos creer que estaban con nosotros (prevención, lo llaman). Se ponían en nuestros zapatos. En tiempos de coronavirus, los pacientes sentimos que la frase, “ponerse en tus zapatos” fue reemplazada por la frase: “En tiempos de desgracia, enfermedad y pobreza es cuando conoces a los verdaderos amigos”.


La psicooncóloga, Mg. Claudia Bernales en un nuevo artículo publicado en www.unosdiasconbobby.org señala que: “muchas personas con un diagnóstico de base me han manifestado en consulta online no haber experimentado la cuarentena obligatoria como una mala experiencia, sino más bien como una rutina ya conocida por la similitud con una neutropenia o aislamiento preventivo por indicación médica”. Sin embargo, lo que sí manifestaron fue lo siguiente:

  • Frustración debido a canales de comunicación saturados.
  • Ira porque la grabación de bienvenida que no solucionaba ni daba opciones.
  • Decepción por encontrar las áreas de psicología online inoperativas.
  • Miedo por videollamada médica trunca.
  • Incertidumbre debido a no contar con una respuesta que los tranquilice.

Estos detalles produjeron en los pacientes elevados niveles de estrés y generaron ideas extremas:

  • “El sistema de salud tal vez busca abandonarnos”.
  • “A mi médico no debo de importarle mucho…”.
  • “Tengo mucho miedo que el cáncer avance / regrese”.
  • “Estoy pensando en iniciar un tratamiento alternativo”.
  • “Me tiene tan preocupado no saber nada de mi tratamiento que necesito aumentar mi dosis de pastillas para dormir”.

Termina diciendo que brindar atención cálida, humana y empática no solucionará la incertidumbre que muchas personas con problemas de salud puedan experimentar debido a la crisis sanitaria pero sí asegura la calidad de vida y la salud mental de personas que confían su salud a dichos centros médicos.

*Firmo con pseudónimo porque mi objetivo al escribir es que predomine la tutoría a otros pacientes y no mi nombre.

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